La siesta de Chile

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El último número de América Economía nos manda un mensaje clarito con su artículo títulado "La Siesta de Chile"....aca va completo:
Si una compañía minera quiere hacer nuevos negocios en América Latina, Chile ya no es su prioridad. Al contrario de la creencia popular de que el país –el primer productor de cobre del mundo– es destino obligado para los emprendimientos mineros, las cifras de exploración muestran que el atractivo de Chile ha ido descendiendo sistemáticamente durante los últimos años. Preste atención: durante 2006 el presupuesto regional para dar con nuevos yacimientos creció 51%, pero en Chile sólo lo hizo 20%. En 2001, Chile era quinto en la lista de las economías destinatarias de esta inversión, en 2006 se ubicó en el puesto 11 y en América Latina es superado por México, Perú y Brasil. La caída chilena es elocuente de un fenómeno mucho más extendido, que sobrepasa las fronteras del sector minero, y que habla de la pérdida del liderazgo en una serie de indicadores críticos para la economía: inversión extranjera, riesgo país, crecimiento, facilidad para hacer negocios, son sólo algunas de las alarmas que han estado intentando despertar de su siesta al que fuera el más reformador de las países de la región. Para muchos economistas chilenos esta pérdida de brillo de la economía comparado con otros países de la región es motivo de incomodidad. Suelen rememorar los comienzos de los 90, cuando el crecimiento anual –por ejemplo, en 1992– incluso llegó a sobrepasar 12% y Chile era visto como el modelo reformador latinoamericano a donde venían a peregrinar los expertos de todos los países de la región. Esos buenos tiempos terminaron, dicen. Hoy, el desempeño de la economía chilena, al menos en términos de crecimiento del PIB, está metido en el montón, mientras los peruanos, colombianos, uruguayos y mexicanos han sabido aprovechar el buen momento de la economía mundial para expandirse como nunca antes. Inversión con freno De los factores que impactan directamente en el crecimiento esperado de una economía, la inversión es siempre vista con especial atención. Y es a la luz de las últimas cifras conocidas que la posición de liderazgo chilena se ve especialmente eclipsada. De acuerdo a la información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el último año que Chile ocupó el primer lugar regional como receptor de Inversión Extranjera Directa (IED) –medido como porcentaje del PIB– fue en 2004, cuando dicha cifra se situó en 7,5%. Ese mismo año, países como Colombia y Uruguay rondaban 3,2% y 2,5%, respectivamente (ver gráfico). Pero en 2005 y 2006, las políticas reformadoras y de combate a la guerrilla del presidente colombiano Álvaro Uribe comenzaron a dar frutos en términos de seducir a los inversionistas internacionales e hicieron subir el indicador hasta 8,4%, mientras que Chile cayó cerca del 6%. Lo mismo Uruguay: en 2005 llegó hasta cerca del 5%, y el año pasado saltó a 7,4%. En términos nominales, Chile fue en 2006 el tercer destino para la inversión externa en la región, con US$ 8.053 millones, detrás de Brasil (US$ 19.782 millones) y México (US$ 18.939 millones). Algo similar ha ocurrido con la inversión interna. Chile era en 1998 el país que más invirtió, con cifras cercanas al 26% –también medido como porcentaje del PIB–, por sobre México (24%), Perú (24%) y Colombia (20%). Sin embargo, esa diferencia se diluyó en los años que siguieron. En 2006, Chile no superó el 20%, mientras que Colombia llegó al 23%, México al 22% y Perú al 21%. “Desde finales de los 90 que la brecha entre Chile y los otros países de la región que han implementado reformas se ha venido achicando”, dice Arturo Porzecanski, profesor de Finanzas de la American University y ex economista de bancos de inversión en Nueva York. “Lo que vemos hoy para mí no es noticia”. La lucha latina por la competitividad regional también se ve reflejada en el persistente aumento de la calidad de la deuda pública de sus economías. En julio pasado, y de acuerdo a la clasificadora de riesgo Standard & Poor’s, Colombia se unió a Chile y México en el selecto grupo de países que poseen el codiciado investment grade. “El crecimiento de la economía colombiana en los últimos cuatro años podrá seguir en el mediano y en el largo plazo, pues es sostenible”, dijo la agencia en un comunicado, a la vez que reveló que se trataba de la “institucionalidad más sólida” de una lista de 25 economías emergentes analizadas. Algo similar ocurre con Perú y Brasil. En el primer caso, la economía se encuentra a sólo un paso –de acuerdo a las clasificaciones de Fitch y S&P–. En el caso de Brasil, aunque está a dos pasos, el presidente del Banco Central, Enrique Meirelles, anunció que esperaban alcanzar esa clasificación durante el próximo año. “Chile sigue siendo una de las estrellas de América Latina, pero ahora tiene más competencia”, dice Alfredo Coutiño, economista sénior para América Latina de Moody’s.
Parece que nos quedamos mirando el ombligo...¿que opinas tu?...es una siesta, un sueño profundo...o entramos en coma?
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